martes, junio 07, 2011

Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana

“Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana”, conferencia de Tomás Ramos R. en la Casa de la Historia de la Educación


Por Conrado Roche Reyes

Como parte de las actividades académico culturales que realiza la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, recientemente inaugurada a iniciativa del Dr. Carlos Bojórquez Urzaiz, ubicada en el rumbo de “El Fénix”, el viernes 27 de mayo, a las 19:30 horas, acudimos a la conferencia “Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana”, impartida por el Mtro. Tomás Ramos Rodríguez, quien es Licenciado en Literatura Latinoamericana por la UADY y maestro en Español y Literatura Hispanoamericana por la Universidad Estatal de Nuevo México (USA). Actualmente estudia el doctorado en Español y Literatura Latinoamericana y Chicana en la Universidad de Arizona (E.U.). Ha impartido conferencias en Venezuela, Cuba, Colombia, México y Estados Unidos.
En su famoso texto “Calibán”, del poeta cubano Dr. Roberto Fernández Retamar, le pregunta si existía una cultura latinoamericana, y el cubano dice: “Poner en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia”.
Esta semiología-racista perduró hasta el siglo XX, cuando las naciones y pueblos colonizados pudieron contar con su historia de liberación, en particular el caso de Cuba es un ejemplo digno de cómo los pueblos latinoamericanos y del Caribe son capaces de regirse por si mismos sin la esclavitud del imperialismo yanqui. El “Chicano” puede encontrarse en “Calibán” y dos libros más sobre el tema (Retamar) son indispensables para entender la condición chicana de hoy día. Pero la pregunta: ¿Qué es latino? Entre estos que se encuentran en los Estados Unidos. ¿Es una categoría preparada para agrupar a una gran cantidad de gente de origen latinoamericano?
“Para los chicanos, ya no cabe duda que su próspero no es otro que su tío Sam, implacable padrastro con destino manifiesto de quedarse con el 50.2 % del territorio mexicano y establecer...la redención moral, ética y sexual para salvar a los mexicanos de su propia degeneración” (Enrique Lamadrid). Racismo.
El movimiento chicano comenzó a tomar fuerza con el Plan de Santa Bárbara (1969), y el estudiantil Chicano de Aztlán (Mecha) que se fijó la meta para estudiar el chicanismo: Joaquín González, boxeador y poeta, escribió “Yo soy Joaquín”, poema épico y fundacional.
Fundó el Plan Espiritual de Aztlán, una declaración de autonomía cultural. La literatura es uno de los factores en que se cimentaría la lucha para la diseminación ideológica chicana. El movimiento tiene una búsqueda indigenista, puesto que la mayoría de los mexicanos atrapados en ese territorio eran de origen obrero y campesino. Por tener ese origen, fueron destinados por el gobierno gringo como ciudadanos de tercera categoría, sin derecho a estudios universitarios y, el trato igualitario que la “Democracia” promueve. Algo se logró en esos años de lucha por el líder campesino César Chávez y Reyes López Tijerina. Ellos son los pilares de la lucha sindical chicana.
La visión del chicano era la de las películas de Hollywood: Bandolero, Zoot Suit, Cholo. Un personaje conceptual peligroso (pachuco) cruel, asesino. Fernández Retamar ha señalado la “Otrificación del Mexicano en E.U., se ha extendido a sus hermanos centroamericanos, demonizados en las “gangas” de Los Angeles, ya que es la única oportunidad en el latino pertenecer a sus barrios. La chicanización es que “al cruzar el río Bravo, el emigrado se obliga a desarraigarse y alterar su cultura haciéndose todavía más “salvaje” (Lamadrid). Los chicanos crecen dentro de ese país sin saber quiénes son los héroes nacionales ni la historia de su país de origen.
Richard Rodríguez, autor estadounidense de origen mexicano, dice: “He tomado el consejo de Calibán, les he robado sus libros”. En 1965, el teatro campesino de Luis Valdez lleva este teatro al campo. Donde los campesinos no sabían leer y usaron sus obras para defenderse de los contratistas.
Surgen revistas chicanas. Rolando Hinojosa. Smith, único escritor chicano en ganar el premio de Casa de las Américas con su referencia novela “Klair City y sus alrededores” (1976). Esta literatura y el chicanismo alcanzan reconocimiento internacional al dar esta generación voz al pueblo chicano. Posteriormente la frontera sería tema principal, ahí se halla el nuevo centro de la chicanidad en los 90’s. Surge ahora la chicana en el movimiento. Gloria Anzaldúa publica la obra culminante: “Bordelandos/La Frontera, The New Mestiza” (1987). La mujer tiene ya un rol importante con la comunidad, impacto nacional e internacional. Habla de sus perspectivas sociales, religiosas y sexuales. Denuncia el machismo y sexismo. Un feminismo chicano muy aguerrido. Autoras como Sandra Cisneros describen la vida del barrio en su natal Chicago. Sus textos fueron traducidos al español por Elena Poniatowska y sus libros se han vendido por miles en E.U. y Europa.
Por otra parte, figuras aztecas, brazaletes punk, combinados con el plumaje verde de un quetzal. En los brazos, florece la cibernética actual, son aferramientos a la identidad del mexicano en E.U.
Guillermo Gómez, en sus libros nos da el panorama desolador por el que los ciudadanos del tercer mundo viven en el primer mundo.
Este marco ha hecho que hoy lleguemos a un calibán transfronterizado. La toma de conciencia chicana lucha por su reconocimiento.
Se está en una etapa decisiva en la larga tradición de tempestades infinitas que han asolado nuestros pueblos yendo más allá, a lo largo y a lo ancho, en ida y vuelta, de las lacerantes fronteras de nuestra América.
Cerrada ovación rubricó tan interesante conferencia.
Fue satisfactorio que la mayoría de los concurrentes fueran gente joven. Felicitamos a Tomás por lo claro de sus conceptos y la indudable acuciosidad con que elaboró su conferencia que, en rigor, es un muy buen ensayo sobre tema tan poco conocido en Yucatán.

Periódico Por Esto! 2 de Junio de 2011

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