sábado, enero 14, 2012

La condición posible: el Caribe en la revista "Arenas Blancas", de puente cultural a resistencia cultural

LA CONDICIÓN POSIBLE:
EL CARIBE EN LA REVISTA ARENAS BLANCAS,
DE PUENTE CULTURAL A RESISTENCIA CULTURAL

Tomás Ramos Rodríguez


Casa de las Américas, La Habana, Noviembre 16 de 2009.

Arenas Blancas es una publicación de los estudiantes de la Maestría en Lenguas y Lingüística de la Universidad Estatal de Nuevo México. Este es un esfuerzo realizado entre el intenso ritmo de trabajo de las clases que imparten los miembros del grupo editorial como profesores asistentes, y las clases que reciben como parte de la Maestría en Literatura Hispanoamericana, haciendo éstos la manufactura total de Arenas Blancas, que también es un espacio posible para el Caribe en el desierto. Es a ellos, a nuestro grupo editorial, a quienes quiero hacerles una mención especial y de reconocimiento esta tarde en la intensa tarea de difundir las letras hispanoamericanas y caribeñas desde Nuevo México, que es un puente multicultural entre las culturas del Sudoeste de los Estados Unidos y las de América Latina.
A pesar de su condición desértica, Arenas Blancas ha cobijado múltiples voces caribeñas y eulatinas, tanto de autores que desarrollan una crítica sobre la literatura caribeña como de creadores caribeños y de origen caribeño. Como ejemplo, en las páginas de los últimos dos números de Arenas Blancas podemos destacar la participación del Dr. Iván A. Schulman sobre diversas temáticas referentes a la obra de José Martí; en el número 10 que presentamos esta tarde referimos el ensayo titulado “La mirada martiana del Oriente frente a la globalización modernista”.   
También hemos tenido en números recientes creaciones de autores de origen cubano como Teresa Dovalpage y Carlota Caulfield. Pero quien ha podido abrirles las puertas del Caribe a estudiantes de literatura de las más diversas nacionalidades en Las Cruces, NM., es el Dr. Jesús J. Barquet. Poeta cubano que funge como profesor en esta Universidad, y es quien ha apoyado infinitamente este proyecto desde su inicio aportando trabajos literarios a los estudiantes de la maestría para la consolidación de las voces caribeñas en el fronterizo desierto del Sudoeste.
  Desde esta zona o región cultural, como mencionara el Dr. Ricardo Aguilar Melantzón -fallecido en Noviembre de 2004- Arenas Blancas diversifica su contenido abriéndose a todas las regiones de nuestra América comprometiéndose como puente cultural.
Platicando con el especialista chicano, el Dr. Axel Ramírez, en la compañía de profesores como el Dr. Adalberto Santana y el Dr. Carlos Bojórquez, el Dr. Ramírez recordaba en Mérida su fraterna amistad con el Dr. Ricardo Aguilar Melantzón. El Dr. Ramírez apuntó a recordar que Aguilar proponía en A barlovento –su novela casualmente vinculada al Caribe, el Pacífico y a la navegación por el mar- que la zona fronteriza de Ciudad Juárez, Chihuahua, El Paso, Tejas y Las Cruces, Nuevo México, como una misma región integrada en términos culturales y sociales a pesar de estar divididos por la frontera que separa a los países subdesarrollados del subdesarrollante, la frontera que separa a los Estados Unidos de América Latina.
Es por eso de su valor tan importante el poder narrar y recuperar las voces que constantemente se reconfiguran con el paso agitado de miles de emigrantes a uno y otro lado de la frontera demostrando que Ciudad Juárez y El Paso son dos ciudades que conviven como una sola, apenas viviendo “dividida” por esta emblemática frontera. Es por esto que los editores de Arenas Blancas no pudimos detenernos en nuestra tarea de recuperar esas voces que reconfiguren y reinterpreten los códigos fronterizos de uno y otro lado tanto en lengua española como inglesa, así como del conocido Spanglish, que es el caló que surge como una tercera lengua, de la mezcla del español con el inglés.
Su intervención como motor y fuerza para la consolidación de esta publicación aún pudo sentirse en este 2009 cuando pudo concretarse el tan ansiado número 10. Después de cinco años y estar publicando dos ediciones anuales [una para el período de la primavera y otra para el otoño] se ha llegado al tan ansiado último número que presento esta tarde que tuvo por temática “La estética fragmentada” en clara alusión a las formas y voces discordantes de la frontera que más allá de dialogar con la tan mentada “postmodernidad” son la evidencia la de interpretación de nuestra realidad vista desde la zona “intermedia” en que se encuentran las voces literarias de este sitio o “borderland”, desde el cual es posible redefinir ciertas realidades desde la interpretación literaria tomando en cuenta las voces caribeñas e hispanoamericanas que dialogan con el constante presente que se mueve vertiginosamente por las noticias violentas que sacuden diariamente a la población que vive en estas zonas marginales fronterizas.
Ante tanto barlovento, naufragios más crónicas, laberintos solitarios donde los pachucos no se identifican más como un extremo, surge la respuesta del movimiento del agua, que es el Caribe amarizado en nuestras Arenas Blancas desérticas y magnífica una respuesta posible advirtiendo una llamada a nuestro espectro más humano para comprender el confinamiento violento de aquel “más allá”, de aquel caos “postmoderno”, en que tiene origen esta publicación.
La condición de la arena, al igual que la del mar, es que por influjo del viento al igual que las olas, regresan con una geografía siempre nueva, en una forma transformada y que se reconfigura a cada instante. Y pensamos que quizá la condición del desierto sea la nostalgia de la arena, el haber sido alguna vez las furiosas entrañas de un mar agitándose en clara contraposición al silencio que las dunas desérticas otorgan a quien vive cobijado en su soledad. Oficio terrible ser arenas del desierto. Donde quizá nuestro destino sea ser una figura permanente sobre la arena.
La condición de la espuma en la contemplación del mar es la culminación de su fuerza titánica, la transformación de una fuerza descomunal que recorre distancias impensables, a veces imposibles en nuestras imaginaciones y que culmina en una cresta rebosante de vida e infinita hermosura; tal como las enseñanzas nacidas de la inquebrantable voluntad de nuestro querido y hoy ausente profesor Aguilar. El nos dejó con su lucha la exégesis para las generaciones de amigos que transitan por Arenas Blancas: una búsqueda plagada de sal, poblada de forma, llena de lenguaje.
Para entender la relevancia del Caribe en nuestra publicación tenemos que entender el contexto de Arenas Blancas. Recordemos la oposición del Español como modelo de Resistencia Cultural frente a la corriente cultural dominante que sentó sus bases en el idioma Inglés en el Sudoeste, a raíz de la derrota de México en la Guerra contra los Estados Unidos con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848. Con esta firma, el derrotado presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, hizo que México perdiera el territorio que hoy conforma los estados de Arizona, Nuevo México, Colorado, Nevada y California, además de perder también en esta Guerra el estado de Tejas.
 Tenemos que tener presente que esta región posee una historia de colonizaje, tanto por la Colonia española a partir de la Conquista en 1520 y que continuó hasta el siglo XIX, terminándose con la Independencia Mexicana a inicios de siglo, y que después de tan solo algunos años este territorio donde se encuentra Nuevo México, pasó a formar parte de los Estados Unidos por el decreto del Destino Manifiesto. Este anuncio de expansionismo hacia América Latina ya sería anunciado posteriormente por José Martí en “Nuestra América” y “La verdad sobre los Estados Unidos” en el siglo XIX más adelante. Este proceso político y colonial que ubicó a Cuba, Puerto Rico y las Filipinas bajo el colonizaje estadounidense después de 1898 con la intervención en la Guerra de Cuba contra España por la independencia, puso de manifiesto situaciones coloniales donde el Caribe así como los territorios del Sudoeste han pasado un proceso similar de colonizaje, como el territorio del Sudoeste que perdió a su vez nuestra América.
La importancia de poder publicar en una región donde por motivos coloniales el español pasó a ser una segunda lengua, donde hablarla era motivo de vergüenza y discriminación por parte de la cultura dominante Anglo, hizo que durante los años 60 del siglo XX, la lucha campesina de César Chávez y Reies López Tijerina sirviera para sentar las bases de un movimiento político organizado para devolverle las tierras que les pertenecían a las familias nativas de estas regiones desde antes de la colonia española. Este reclamo de derechos sirvió para poder darles un lugar de más respeto hoy en día a los hablantes de español, siendo el estado de Nuevo México el único en todos los Estados Unidos que posee como lenguas oficiales tanto el español como el Inglés.
A raíz de esto, estudiantes y profesores hispano-hablantes han migrado al estado de Nuevo México para establecerse, y a raíz de entender tanto los hispano-hablantes nativos de la región como los que han migrado para radicar indefinidamente en las ciudades de su territorio como la capital Santa Fe, Albuquerque en el norte o Las Cruces en el sur, han podido crear en común acuerdo un espacio literario en español que le dé cabida a todas las voces nuevomexicanas, fronterizas, caribeñas y latinoamericanas, puesto que la tarea que Arenas Blancas ha tenido es convertirse en un Puente cultural entre las culturas nativas de NM con las de América Latina. Siendo este lugar como mencionara Ricardo Aguilar Melantzón, una misma zona conectada culturalmente por las culturas Navajo, Apache, las 19 tribus de los indios Pueblo, los Judíos, los caribeños, los mexicanos del norte, los estadounidenses del suroeste, los Yaquis, los anglos, los africanos-americanos, los mexicano-americanos, los chicanos y las migraciones mexicanas y latinoamericanas que han incrementado la población en esta zona los últimos años. Todo este corpus socio-cultural alcanza a explicar lo que es NM, al mismo tiempo que la comunidad hispana y caribeña han sabido desarrollarse en el desierto, produciendo literatura y publicaciones en Español para un público lector tanto especializado como lo son los académicos, así como el público general.
Para hacer esto posible hemos recibido el apoyo tanto del departamento de Lenguas y Lingüística de NMSU a cargo del Dr. Richard Rundell y la directora del programa de español, la Dra. Beth Pollack así como del Centro de Estudios Latinoamericanos y de la Frontera bajo la dirección del Dr. Neil Harvey. Profesor comprometido con los movimientos sociales latinoamericanos.
Arenas Blancas surge en pleno desierto, pues para que nuestra publicación haya seguido adelante, se ha tenido que imponer ante la corriente cultural dominante, remontando su posición de publicar en español y que nuestro idioma no sea visto como de segunda clase, reivindicando y haciendo entender a los lectores, que el español y todos los españoles regionales tienen una misma validez socio-cultural en el más profundo sentido calibanesco de Fernández Retamar, pues el español nuevomexicano que fue tanto tiempo menospreciado por la hegemonía española desde su “Spanish Fantasy Heritage”, tiene un lugar tan especial como el español mexicano, el español cubano, el español chicano, el español puertorriqueño y todos las formas y modos en que el español se habla en todas las regiones de nuestra América. En este sentido, Arenas Blancas ha procurado establecer un diálogo desde su condición de remontar los efectos producidos por el colonizaje en la región, estableciendo un puente cultural con otras literaturas de nuestra América como lo es la caribeña, que es el tema en cuestión en relación con este reconfortante encuentro de revistas caribeñas.   
Arenas Blancas es un espacio para hibridez que contiene muchas culturas e identidades, donde la caribeña ha ocupado un lugar primordial desde sus inicios con la pretensión de establecer el diálogo con nuestra América y otros cuadrantes del mundo. En este sentido, el entremedio descrito como propuesta desfragmentadora de la visión socio-cultural impuesta por el imperialismo donde todo lo del norte es bueno y todo lo del sur es malo, con Arenas Blancas tenemos una manera de comprender, que también dentro de las “entrañas del monstruo” como dijera José Martí, existen también otras voces que usualmente calladas por la corriente dominante al igual que otras voces diferentes a la oficial.
Con las voces de la caribeñidad, es importante enunciar las voces del Caribe desde el sudoeste de los Estados Unidos refiriéndole al Caribe mismo un espacio más donde desarrollarse en el desierto, nunca negándolo, sino siendo siempre un punto de partida más y de referencia al Caribe mismo, de tanta lucha histórica y orgullo por la dignidad obtenida en sus reivindicaciones, que es el sitio mismo donde nos encontramos esta tarde.
Por todo lo comentado este número llevó por temática “La estética fragmentada”, puesto que nuestras identidades se vierten en un diálogo múltiple. En “La estética fragmentada” tenemos una edición cíclica. Iniciamos con el poema de Oscar Hann titulado “Todas las cosas se deslizan”, para cerrar con el magistral ensayo del Dr. Iván A. Schulman Llamado “La Mirada martiana en el Oriente frente a la globalización modernista” como mencionamos antes.
Oscar Hann dice en su poema que el mundo es un “cosario”, que es un espacio donde están depositadas todas las cosas juntas, es decir las voces caribeñas dialogando con las fronterizas así como de otras regiones de nuestra América. Aquí tenemos otro cosario y otro entrecruce. De esta forma la estética que propuesta está compuesta de muchas voces, de voces cruzándose, partiendo desde lo visual, imágenes del artista visual de Ciudad Juárez, Erick Nungaray, que crearon un marco visual que se entrelazara con el contenido de los textos de la revista a nivel de forma, creando un espacio o cuerpo entrecruzado, un cosario de voces e imágenes donde la recreación de la realidad es posible desde la interpretación humana que todo lo contiene.
De esta forma, es necesario recalcar el papel que un editor tiene a la hora que tiene que pensar en cómo preparar una siguiente publicación. El trabajo de editar es una tarea tan exigente como preparar un libro, como armar una película, como escribir un libro de poemas. La selección de materiales como el orden en que estos van estructurándose para crear un discurso multicultural.
Para hacer Arenas Blancas quisiera agradecer especialmente a mi colega Diego Ordaz Ramírez de Ciudad Juárez, quien trabajó arduamente como editor de esta revista y quien actualmente se encuentra elaborando el siguiente número con demás compañeros.
También quiero agradecer la invitación a este evento especialmente a la Dra. Yolanda Wood, directora del Centro de Estudios del Caribe de Casa de las Américas, por su voluntad, entereza, fuerza y dedicación para consolidar esta reunión de publicaciones y revistas. Su confianza e interés en la invitación que me realizó para este evento es algo que se agradece infinitamente, como las aguas del Caribe que se encuentra rodeándonos en La Habana, aquí afuera.
Agradezco también a mis actuales profesores el Dr. Jesús Rosales, director de la revista “Puentes”, por su apoyo y orientación editorial; el Dr. David William Foster, director de la revista “Chasqui”, por sus relaciones al Caribe y América Latina; el Dr. Manuel de Jesús Hernández-G., por ser un guía indispensable para la formación de las relaciones chicano-yucateco-caribeñas en el doctorado en Español de la Escuela Internacional de Letras y Culturas en la Universidad Estatal de Arizona.
Es por esto que esta tarde, con su distinguida presencia, el Caribe posible quizá sea como hemos dicho anteriormente en “La condición de la esperanza” en el número 9: perdurar, seguir, sobrevivir en nuestro océano interior el paso de tormentas y desventuras en la arenosa planicie de nuestros desiertos. Quizá nuestra condición como Arenas Blancas y destino haya sido continuar con la tarea de la permanencia del mar en las arenas: ser la espuma infinita en el esfuerzo perenne de alcanzar siempre nuevas orillas tocando riberas y expectantes horizontes.

Muchas Gracias. 

martes, julio 05, 2011

De Mérida, roto de Miguel Ángel Cocom Mayén

De Mérida, roto de Miguel Ángel Cocom Mayén[1]

Tomás Ramos Rodríguez

Miguel Ángel Cocom Mayén nos entrega De Mérida, roto (2011), su primer libro de poesía. La obra nos permite ver en el poema “Se me quiebra la tinta”, la imagen de Dios y nos preguntamos si esta imagen se remite a la poesía o si se refiere a la mujer amada. Él menciona “Se que la poesía/ es inútil/ hasta que se emplea” poniéndonos a pensar si la poesía tiene una utilidad material, cosificable o que el poeta Miguel Ángel Cocom le da uso como herramienta para hacer más llevadera la existencia en esta vida; no sabemos si estamos frente a un suicida o un poeta, la tinta quebrándose, o más bien, derramándose o dejándose ir como un mar acaudalado es lo que nos lleva al otoño que inicia su manifestación en la hoja.
Para los vanguardistas y para Vicente Huidobro el poeta era el Dios, vemos en la intención del autor el pretender posicionarse como un autor que quiere ir contra la corriente y que pretender crear un lenguaje para luchar contra la realidad.
Óscar Oliva nos decía hace unas semanas que la poesía mexicana es una poesía desgastada en la actualidad y que tiene que ir en búsqueda de otros caminos para que puedan abrirse nuevas formas de comunicación, nos dijo que “la poesía es una manera de expresar, de comunicar; es un reflejo, un sentimiento, una transformación del lenguaje que hablamos todos los días. Es una expresión de las transformaciones que se dan día a día en la sociedad global en la que vivimos. Él decía, parece que la poesía mexicana ya no da para más, incluso la suya. La poesía no refleja una serie de acontecimientos actuales y el vértigo que producen estas realidades. Ante esta situación debe contraponerse una poesía abierta que rompa con lo que existe”.
         “Cansado ya de Azul” es otro poema que nos remite al nicaragüense Rubén Darío. Miguel Ángel parece ir contra el movimiento más importante de América Latina; el Modernismo. Parece que va en contra de la estética renovadora de la poesía latinoamericana que marcó una etapa de madurez frente al neoclasicismo y el romanticismo hispanoamericano. Sin embargo, marca el motivo amoroso como lo que impulsa el azul de los ojos de la amada, cuando menciona “además de tu olor/ de gaviota que reposa/ de su vuelo en espiral.” Nos deja ver el elemento crucial que navega en el mar de su poesía: el silencio. Miguel Ángel
Cocom dice “Pueden ser múltiples cosas. Pero más que nada, es tu silencio el que me llama.” Podemos ver que busca volver a donde no se está, donde lo que se tuvo sin consciencia se perdió al tomar esa consciencia, es como si desease la luz para mirar y al llegar ésta, le trajera la ceguera que le impedirá ver para siempre. Su poesía se refiere a un apóstrofe todo el libro De Mérida, roto, el autor utiliza las estrofas como unidad, como imágenes interpuestas, voces intercaladas, siempre hacia una segunda persona a la que hace hablar en su poesía. En esta composición notamos como en momentos podemos tener estrofas que podrían ser greguerías como las escritas por Ramón Gómez de la Serna, quien fue parte de la vanguardia en la Generación del 27 española.
La literatura y la poesía también se basan de préstamos y despojos de la realidad, siendo que el autor parece se apropia de la voz de la mujer que le recrimina la poesía que escribe desde su juventud, pero será el discurso por el cual caerá rendida a él. Se observa como la piel de la amada discurre por los dedos que escriben los poemas de ésta obra, tenemos la piel como acueducto donde el agua, siempre el deseo, se resbala, humecta, nutre; añoranza del poeta por lo que no se tiene pero que se crea al anhelarlo y burlarse de lo mismo. Encontramos la sensorialidad del poeta cuando menciona la piel depositada en el tacto, el color en el azul y el olor en el mar, en la salinidad de la vida plagada de formas en el poeta. El cuerpo de ella, entra y sale por los ojos del que ama, por los ojos de quien ve y describe con naturaleza la búsqueda erótica en la alteración de las formas sintácticas de la redacción y habla cotidiana.
El poema “Tigres de sombras” nos lleva a pensar en el poeta mexicano Eduardo Lizalde, “Contigo, / contigo marcha la espuma, / clara y altiva/ aunque, como tú, espume a ras del suelo.” Pero el poeta sentencia “Tu cuerpo, / mi tótem, / se me entra/ entero/ por los ojos/ y se me sale/ incompleto/ por la pluma.” Vemos a Ulises, vemos el “tú” que aparece constantemente en la figura femenina. “Ahí eres tú” nos entrega su poética, “¿Qué putas digo?/ Poesía es lo que chorrea/ del tintero de cuerpo. / La luz que sobra/ del cardumen negro de tus ojos. / El olor de tu cuerpo/ cuando llueve. / La fuga de sonidos/ cuando amamos.”
        Encontramos los principios éticos del poeta, su poética que va desde la poesía que refuta hasta con la que va acorde. Utiliza el Hipérbaton ocasional para romper con el ritmo de la lectura en un sentido lúdico, con ironía y parodia; es decir, es una lírica desnuda pero que se esconde en el humor. Vemos la aparición de la figura “Mérida / Mar / Roto (rotación)”. En el poema “El mar” vemos su poética asentada, podemos pensar también los grandes poemas que han hablado sobre el mar como “El cementerio marino” de Paul Valery, cosmos con el discurso siempre cimentado en el apóstrofe.
Miguel Ángel tiene una voz lírica distante de una voz queer, el autor no es una voz queerizante, sino una que se mantiene rondando en los espacios de la heteronormatividad por los arquetipos fijos en que se mueve la masculinidad del hablante. A lo largo de los poemas existe una división entre lo amoroso y lo irónico, observamos la ironía como recurso para la verosimilitud.
Como herramientas para el desastre, debemos apuntar la voz femenina como contrapunto de la voz masculina. También debemos resaltar el constante carácter lúdico del libro en momentos, pero para el futuro también es recomendable hacer a un lado el abuso de la voz femenina y el despecho a ella para dejar que la poesía respire por sí misma. Podemos decir que Miguel Ángel Cocom Mayén es un poeta vanguardista. Digo vanguardista… con las consecuencias que pueda llevar el querer autodefinirse de este modo con el peligro de rayar en la arbitrariedad en el código literario lejos del hecho de experimentar. La ironía resalta como recurso para la verosimilitud, pero el asunto poético se dimensionaría más si el poeta centrara su visión en los objetos del mundo y se alejará un poco del “tú” amoroso, pues el “tú” en algunos momentos oscurece el asunto poético, el verdadero conflicto del poeta. No hay que apostar toda la imaginación poética en la versificación de sustantivos como “silenciar”, “poemar” y “alear” en vez de aletear; así como la “esdrujulación” de los verbos para hacerlos adjetivos, como “liquida” a “líquida”.
Pensamos que es necesario llevar al máximo las capacidades del poeta y su lenguaje, de trabajar más en estos elementos e irse al límite de sus recursos líricos para crear un nuevo lenguaje que crezca del anterior y devele las circunstancias que solamente la poesía depositada en una forma nueva puede decir. Como mencioné al inicio hay que recordar las palabras de Óscar Oliva cuando dice que “los poetas mexicanos deben abrirse a nuevas maneras de ver el mundo y encontrar otros espacios. Ya no podemos tener los ojos en el siglo pasado, cuando no existía el Internet. No podemos hablar de nuestros amores o fracasos si estamos situados todavía en una concepción del mundo ideológica, filosófica, incluso política, como la tuvimos en los 60 o 70. Tiene que darse una ruptura.”
Para concluir, podemos decir que Miguel Ángel Cocom Mayén es un poeta que vive en el nihilismo de quien no cree en la vida y el amor, pensamos en sus poemas “Natalia”, “Hijita” y “Nació a la sombra” como una poesía cargada de humanidad, llena de la visión de un poeta que se despierta humano luego de descubrirse como un espectador del tiempo que se ha mantenido mudo ante las palabras de la amada que solo le transmiten silencio, en el cual pudo escuchar el llamado del incendio, aunque equivocadamente diga que no sabe incendiar. Cada acto poético es un acto de mundo y Miguel Ángel Cocom Mayén es un poeta en la búsqueda de un lenguaje que le responda a las necesidades de su tiempo y su persona, la vida parece manifestársele rápidamente y no puede retenerla. Le damos la bienvenida en este primer intento de autor que navega en la fortuna de quien se siente perdido desde el momento de nacer, formando parte de quienes no forman parte en ningún sitio. Agradecemos esta publicación a manos del Instituto de Cultura de Yucatán en coedición con el CONACULTA, donde agradezco también al Subdirector General de Literatura y Promoción editorial Mtro. Jorge Cortés Ancona, al Consejo Editorial del Instituto de Cultura de Yucatán y al Director del Instituto de Cultura de Yucatán, C. Renán Guillermo González, por el apoyo y el acertado impulso a las publicaciones de los jóvenes escritores de nuestro estado durante esta gestión. 




[1] Texto leído en la presentación del libro De Mérida, roto de Miguel Ángel Cocom Mayén el día 18 de junio de 2011 en la sala de arte del Teatro “Armando Manzanero” en Mérida, Yucatán. 

lunes, junio 13, 2011

Fayad Jamís (México 1930 – La Habana 1988)

Abrí la verja de hierro,
sentí como chirriaba, tropecé en algún tronco
y miré una ventana encendida, pero la madrugada
devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome
que el mundo está roto y oxidado. Entré,
subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta,
me quité el saco, me senté, me dije estoy sudando,
comencé a golpear mi pobre máquina de hablar,
de roncar y de morir (tú dormías, tú duermes, tú no sabes
cuánto te amo), me quité la corbata y la camisa,
me puse el alma nueva que me hiciste esta tarde,
seguí tecleando y maldiciendo, amándote y mordiéndome
los puños. Y de pronto llegaron hasta mí otras voces:
iban cantando cosas imposibles y bellas, iban encendiendo
la mañana, recordaban besos que se pudrieron en el río,
labios que destruyó la ausencia. Y yo no quise decir nada
más: no quiero hablar, acaso en el chirrido
de la verja rompí cruelmente el aire de tu sueño.
Qué importa entrar o salir o desnacer. Me quito los zapatos
y los lanzo ciego, amorosamente, contra el mundo.


martes, junio 07, 2011

Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana

“Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana”, conferencia de Tomás Ramos R. en la Casa de la Historia de la Educación


Por Conrado Roche Reyes

Como parte de las actividades académico culturales que realiza la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, recientemente inaugurada a iniciativa del Dr. Carlos Bojórquez Urzaiz, ubicada en el rumbo de “El Fénix”, el viernes 27 de mayo, a las 19:30 horas, acudimos a la conferencia “Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana”, impartida por el Mtro. Tomás Ramos Rodríguez, quien es Licenciado en Literatura Latinoamericana por la UADY y maestro en Español y Literatura Hispanoamericana por la Universidad Estatal de Nuevo México (USA). Actualmente estudia el doctorado en Español y Literatura Latinoamericana y Chicana en la Universidad de Arizona (E.U.). Ha impartido conferencias en Venezuela, Cuba, Colombia, México y Estados Unidos.
En su famoso texto “Calibán”, del poeta cubano Dr. Roberto Fernández Retamar, le pregunta si existía una cultura latinoamericana, y el cubano dice: “Poner en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia”.
Esta semiología-racista perduró hasta el siglo XX, cuando las naciones y pueblos colonizados pudieron contar con su historia de liberación, en particular el caso de Cuba es un ejemplo digno de cómo los pueblos latinoamericanos y del Caribe son capaces de regirse por si mismos sin la esclavitud del imperialismo yanqui. El “Chicano” puede encontrarse en “Calibán” y dos libros más sobre el tema (Retamar) son indispensables para entender la condición chicana de hoy día. Pero la pregunta: ¿Qué es latino? Entre estos que se encuentran en los Estados Unidos. ¿Es una categoría preparada para agrupar a una gran cantidad de gente de origen latinoamericano?
“Para los chicanos, ya no cabe duda que su próspero no es otro que su tío Sam, implacable padrastro con destino manifiesto de quedarse con el 50.2 % del territorio mexicano y establecer...la redención moral, ética y sexual para salvar a los mexicanos de su propia degeneración” (Enrique Lamadrid). Racismo.
El movimiento chicano comenzó a tomar fuerza con el Plan de Santa Bárbara (1969), y el estudiantil Chicano de Aztlán (Mecha) que se fijó la meta para estudiar el chicanismo: Joaquín González, boxeador y poeta, escribió “Yo soy Joaquín”, poema épico y fundacional.
Fundó el Plan Espiritual de Aztlán, una declaración de autonomía cultural. La literatura es uno de los factores en que se cimentaría la lucha para la diseminación ideológica chicana. El movimiento tiene una búsqueda indigenista, puesto que la mayoría de los mexicanos atrapados en ese territorio eran de origen obrero y campesino. Por tener ese origen, fueron destinados por el gobierno gringo como ciudadanos de tercera categoría, sin derecho a estudios universitarios y, el trato igualitario que la “Democracia” promueve. Algo se logró en esos años de lucha por el líder campesino César Chávez y Reyes López Tijerina. Ellos son los pilares de la lucha sindical chicana.
La visión del chicano era la de las películas de Hollywood: Bandolero, Zoot Suit, Cholo. Un personaje conceptual peligroso (pachuco) cruel, asesino. Fernández Retamar ha señalado la “Otrificación del Mexicano en E.U., se ha extendido a sus hermanos centroamericanos, demonizados en las “gangas” de Los Angeles, ya que es la única oportunidad en el latino pertenecer a sus barrios. La chicanización es que “al cruzar el río Bravo, el emigrado se obliga a desarraigarse y alterar su cultura haciéndose todavía más “salvaje” (Lamadrid). Los chicanos crecen dentro de ese país sin saber quiénes son los héroes nacionales ni la historia de su país de origen.
Richard Rodríguez, autor estadounidense de origen mexicano, dice: “He tomado el consejo de Calibán, les he robado sus libros”. En 1965, el teatro campesino de Luis Valdez lleva este teatro al campo. Donde los campesinos no sabían leer y usaron sus obras para defenderse de los contratistas.
Surgen revistas chicanas. Rolando Hinojosa. Smith, único escritor chicano en ganar el premio de Casa de las Américas con su referencia novela “Klair City y sus alrededores” (1976). Esta literatura y el chicanismo alcanzan reconocimiento internacional al dar esta generación voz al pueblo chicano. Posteriormente la frontera sería tema principal, ahí se halla el nuevo centro de la chicanidad en los 90’s. Surge ahora la chicana en el movimiento. Gloria Anzaldúa publica la obra culminante: “Bordelandos/La Frontera, The New Mestiza” (1987). La mujer tiene ya un rol importante con la comunidad, impacto nacional e internacional. Habla de sus perspectivas sociales, religiosas y sexuales. Denuncia el machismo y sexismo. Un feminismo chicano muy aguerrido. Autoras como Sandra Cisneros describen la vida del barrio en su natal Chicago. Sus textos fueron traducidos al español por Elena Poniatowska y sus libros se han vendido por miles en E.U. y Europa.
Por otra parte, figuras aztecas, brazaletes punk, combinados con el plumaje verde de un quetzal. En los brazos, florece la cibernética actual, son aferramientos a la identidad del mexicano en E.U.
Guillermo Gómez, en sus libros nos da el panorama desolador por el que los ciudadanos del tercer mundo viven en el primer mundo.
Este marco ha hecho que hoy lleguemos a un calibán transfronterizado. La toma de conciencia chicana lucha por su reconocimiento.
Se está en una etapa decisiva en la larga tradición de tempestades infinitas que han asolado nuestros pueblos yendo más allá, a lo largo y a lo ancho, en ida y vuelta, de las lacerantes fronteras de nuestra América.
Cerrada ovación rubricó tan interesante conferencia.
Fue satisfactorio que la mayoría de los concurrentes fueran gente joven. Felicitamos a Tomás por lo claro de sus conceptos y la indudable acuciosidad con que elaboró su conferencia que, en rigor, es un muy buen ensayo sobre tema tan poco conocido en Yucatán.

Periódico Por Esto! 2 de Junio de 2011

martes, abril 12, 2011

Rubén Bonifaz Nuño...

Y nuevamente abril a flor de cielo
abre tus manos tibias, y yo canto
el júbilo entrañable y el espanto
que en mi sangre derramas con tu anhelo.
Amo la gravidez del alma, el vuelo
por la caricia que hasta ti levanto,
y el fuego triste hallado en el quebranto
de la distancia -aborrecible velo-.
Amor: abril, tu cómplice, desvía
la ruta del temor que disminuye
y disfraza de fiesta su agonía.
Eres abril de nuevo, amor, y nada
escapa de tu ser: todo confluye
a cobrar plenitud en tu mirada.

Imágenes, 1953.