domingo, enero 29, 2017

La noche, el poema, Alejandra Pizarnik



Alguien ha encontrado su verdadera voz y la prueba en el mediodía de los muertos. Amigo del color de las cenizas. Nada más intenso que el terror de perder la identidad. Este recinto lleno de mis poemas atestigua que la niña abandonada en una casa en ruinas soy yo.

Escribo con la ceguera desalmada con que los niños arrojan piedras a una loca como si fuese un mirlo. En realidad no escribo: abro brecha para que hasta mí llegue, al crepúsculo, el mensaje de un muerto.

Y este oficio de escribir. Veo por espejo, en oscuridad. Presiento un lugar que nadie más que yo conoce. Canto de las distancias, escucho voces de pájaros pintados sobre árboles adornados como iglesias.

Mi desnudez te daba luz como una lámpara. Pulsabas mi cuerpo para que no hiciera el gran frío de la noche, lo negro.

Mis palabras exigen silencio y espacios abandonados.

Hay palabras con manos; apenas escritas, me buscan el corazón. Hay palabras condenadas como lilas en la tormenta. Hay palabras parecidas a ciertos muertos, si bien prefiero, entre todas, aquellas que evocan la muñeca de una niña desdichada.

23/XI/69.

Alejandra Pizarnik, "Poemas no recogidos en libros (1962-1972)", 
en Poesía completa (2014).

lunes, noviembre 28, 2016

Poesía y Realidad, Roberto Juarroz

 

"La poesía crea realidad, crea presencia. Es una explosión de ser a través de un uso diferente de las palabras. Nada está terminado: la realidad se crea. La poesía consiste en eso: crear más realidad, agregar realidad a la realidad, combinando de nuevo el mundo y el lenguaje, llevando al hombre a su punto extremo, gestando la presencia que es el poema, para quebrar así nuestra soledad y trascender el juego tenebroso de las preguntas y respuestas. La poesía es por todo esto el mayor realismo posible, aunque los incautos la consideren una abstracción, una evasión o una veleidad subsidiaria de la prepotencia política o ideológica."


Roberto Juarroz, "Poesía y Realidad" en Alforja, Revista de Poesía, números 24-27, Fraternidad Universal de los Poetas, 2003. 

 

  
 


viernes, febrero 26, 2016

Drinking While Driving, Raymond Carver







It's August and I have not 
read a book in six months 
except something called The Retreat from Moscow
by Caulaincourt 
Nevertheless, I am happy 
riding in a car with my brother 
and drinking from a pint of Old Crow. 
We do not have any place in mind to go, 
we are just driving. 
If I closed my eyes for a minute 
I would be lost, yet 
I could gladly lie down and sleep forever 
beside this road 
my brother nudges me. 
Any minute now, something will happen.


 
Raymond Carver, "Drinking While Driving, en Winter Insomnia, 1970.  




martes, enero 05, 2016

Sin sitio







Ya sea Mérida o cualquier ciudad: la errancia es la misma. El frío se desploma por los contornos de la noche. Caminar sin rumbo fijo, como enfrente de la playa, mirando el mar. Cerca de ella, siempre en ella, Sargaza; errancia perenne que me arrastra. 

Sigo estando aquí. 

Aquí hoy. 
 

 





martes, diciembre 08, 2015

jueves, noviembre 19, 2015

Instrucciones para llorar, Julio Cortázar





Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Julio Cortázar



 

jueves, junio 25, 2015

Como tú, Roque Dalton



Yo como tú

amo el amor,

la vida,

el dulce encanto de las cosas

el paisaje celeste de los días de enero.

 

También mi sangre bulle

y río por los ojos

que han conocido el brote de las lágrimas.

Creo que el mundo es bello,

que la poesía es como el pan,

de todos.

 

Y que mis venas no terminan en mí,

sino en la sangre unánime

de los que luchan por la vida,

el amor,

las cosas,

el paisaje y el pan,

la poesía de todos.



Roque Dalton en La ternura no basta, editorial Casa de las Américas (2004). 



sábado, mayo 16, 2015

Viento de diamantes, Juan Bañuelos

 


La eternidad está enamorada de las obras del tiempo.
W. Blake

Lo mismo que Adán sumergido hasta la alondra del silencio,
sucio de humana noche en que he caído, rompo todos los pronombres
para tenderme en el día óseo de la plenitud.
Acudo ebrio de musgo y tulipanes hasta las criptas de las piedras
o de los ríos secos, donde muerden el silencio cárabos crepusculares
y en donde un hombre solitario se hinca.
Pisando soledad entro en el día, porque es dable a las criaturas
ver su hora crecer para hallar luego algo de los mortales
en un grano de arena. Mas también bajo las gradas seculares y
diviso el humo de las chozas de los hombres,
veo los caminos cotidianos, las nubes que anuncian el otoño
y a la mujer grávida de su fruto sentada en su hamaca
viendo pasar las horas.
Y me muevo con las hierbas,
y con el menor movimiento del caballo, y siento que dentro de mí corro
como ese río que estoy viendo que avanza.
¡Y miro alejarse la carreta del último cosechador!
E igual que una palabra lanzada a la mitad del mar
caigo en el seno del prodigio. Y como el minero que se cubre
con las manos la faz cuando de pronto, ciego, reencuentra la luz
así la dulzura levanta su toga y me envuelve temerosa.
¡Ay, el hombre soy y no lo había advertido!
el amparado por dioses tutelares de la iniquidad, el que frecuenta
y ronda tanto rencor taimado del polvo con su cauda de crines blancas.
¡El hombre soy, mas no me basta!
Porque el sol tiene su trigo en llamas y el mar tiene los ojos tocados por la gracia.
El hombre soy
pero toda cosa nacida con la aurora, con ella muere,
y toda criatura que engendra la noche
con ella se aleja porque oscuro es su linaje. Todo pasa.
Y como el agua y el sol, también todo queda. Un silencio
que se sienta a esperar el primer ruido. Nuestra imagen
que se pierde y se encuentra como el humo que no es
más que el eco del fuego.
No otra cosa que la espuma negra
que va haciendo el arado sobre la tierra.
Y lejos de la memoria del viento que dejaron las épocas,
un olor de centeno y anís hace volver los pájaros.

Y porque el horizonte no es más que una hoja larga de perfil,
dejo que mudas tribus de peces muerdan los guijarros,
dejo que brille el hocico del jabalí en la noche
y que bajo el zumbido de las abejas
los bueyes trillen la mies.
¡Ay, reivindicación bañada en el ojo inocente!
¡Oh, exultación del mar sostenida en el resplandor!
¿De qué remoto sueño hemos caído? ¿Por qué somos una
rueda que grita enloquecida? ¡Ah! triste es nuestro
paso, en verdad,
¡No más que olas somos! Nos levantamos brevemente...
para seguir siendo mar.
 
 
 Juan Bañuelos, en Espejo Humeante (1968).  

domingo, mayo 10, 2015

Distancia, Mario Benedetti


 

Pensar que en un antes neblinoso y remoto
tu adolescencia era cotidiana
y notabas en las yemas de los dedos
las variables superficies de vida
que ahora sentís a veces en las uñas

en aquel breve prólogo del duelo

te recordás empero como un náufrago
que jamás había estado en un navío
o asimismo como un reloj de arena
al que nadie se ocupó de subvertir

pero también te evocás como un presagio

con el que hoy tenés hondas diferencias.


Mario Benedetti en Botella al mar (1978-1979).



miércoles, noviembre 26, 2014

Desde Adentro, Óscar Oliva







He conocido parte de mi país/ me ha asombrado su devastación

Me apoyo en uno de sus muros donde alguien ha escrito

Unas cuantas palabras de guerra/ tal vez inocentes

He tocado su raíz con los codos y la quijada

No sé nada, otra vez

A mi edad esto no me debería de sorprender

Soy hijo padre de asesinos yo mismo un asesino

Sobre esa raíz persiste la multitud de mi cólera


 

 

Óscar Oliva en Trabajo Ilegal. Poesía 1960-1982 (1984). 









miércoles, febrero 12, 2014

Letrilla, Tomás Ramos Rodríguez




 
La poesía es el arma
donde la noche traza,
el coral de la marea
rumiando su andar terco.

El sur es una daga
terso como la hoja, si,
como labiales deseos
augurando la boca.

Isla de agua, loca,
trigueña porcelana,
teología de sirena,
rama, diente, cabello.

Polen, nube, lucero;
alas por la música
temiendo la terrible
agonía, pulso, muerte.


Periódico Por Esto! 17 de Julio de 2013.  


 

Amor que se cultiva con la muerte...

Tomás Ramos Rodríguez

Amor que se cultiva con la muerte,
agita el blanco que se torna ciego,
alma inerte caminando en hielo,
amor, escandalizas continentes.

Trocando el vuelo cual festiva eñe,
temblorosa boca de andar insecto,
tiñes persa flamante terciopelo,
convocas la tarde, la amante verde.

Poesía, claroscura sombra amas,
sobre la piel tu pulgar deriva,
agilizas el drama con la calma.

Amor, promesas, cadenas, cultivas,
escandaliza Caronte su balsa,
siendo amar muerte, la nada herida.

Periódico Por Esto! 11 de Julio de 2013.