martes, junio 07, 2011

Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana

“Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana”, conferencia de Tomás Ramos R. en la Casa de la Historia de la Educación


Por Conrado Roche Reyes

Como parte de las actividades académico culturales que realiza la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, recientemente inaugurada a iniciativa del Dr. Carlos Bojórquez Urzaiz, ubicada en el rumbo de “El Fénix”, el viernes 27 de mayo, a las 19:30 horas, acudimos a la conferencia “Relaciones Transculturales en la Literatura Chicana”, impartida por el Mtro. Tomás Ramos Rodríguez, quien es Licenciado en Literatura Latinoamericana por la UADY y maestro en Español y Literatura Hispanoamericana por la Universidad Estatal de Nuevo México (USA). Actualmente estudia el doctorado en Español y Literatura Latinoamericana y Chicana en la Universidad de Arizona (E.U.). Ha impartido conferencias en Venezuela, Cuba, Colombia, México y Estados Unidos.
En su famoso texto “Calibán”, del poeta cubano Dr. Roberto Fernández Retamar, le pregunta si existía una cultura latinoamericana, y el cubano dice: “Poner en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia”.
Esta semiología-racista perduró hasta el siglo XX, cuando las naciones y pueblos colonizados pudieron contar con su historia de liberación, en particular el caso de Cuba es un ejemplo digno de cómo los pueblos latinoamericanos y del Caribe son capaces de regirse por si mismos sin la esclavitud del imperialismo yanqui. El “Chicano” puede encontrarse en “Calibán” y dos libros más sobre el tema (Retamar) son indispensables para entender la condición chicana de hoy día. Pero la pregunta: ¿Qué es latino? Entre estos que se encuentran en los Estados Unidos. ¿Es una categoría preparada para agrupar a una gran cantidad de gente de origen latinoamericano?
“Para los chicanos, ya no cabe duda que su próspero no es otro que su tío Sam, implacable padrastro con destino manifiesto de quedarse con el 50.2 % del territorio mexicano y establecer...la redención moral, ética y sexual para salvar a los mexicanos de su propia degeneración” (Enrique Lamadrid). Racismo.
El movimiento chicano comenzó a tomar fuerza con el Plan de Santa Bárbara (1969), y el estudiantil Chicano de Aztlán (Mecha) que se fijó la meta para estudiar el chicanismo: Joaquín González, boxeador y poeta, escribió “Yo soy Joaquín”, poema épico y fundacional.
Fundó el Plan Espiritual de Aztlán, una declaración de autonomía cultural. La literatura es uno de los factores en que se cimentaría la lucha para la diseminación ideológica chicana. El movimiento tiene una búsqueda indigenista, puesto que la mayoría de los mexicanos atrapados en ese territorio eran de origen obrero y campesino. Por tener ese origen, fueron destinados por el gobierno gringo como ciudadanos de tercera categoría, sin derecho a estudios universitarios y, el trato igualitario que la “Democracia” promueve. Algo se logró en esos años de lucha por el líder campesino César Chávez y Reyes López Tijerina. Ellos son los pilares de la lucha sindical chicana.
La visión del chicano era la de las películas de Hollywood: Bandolero, Zoot Suit, Cholo. Un personaje conceptual peligroso (pachuco) cruel, asesino. Fernández Retamar ha señalado la “Otrificación del Mexicano en E.U., se ha extendido a sus hermanos centroamericanos, demonizados en las “gangas” de Los Angeles, ya que es la única oportunidad en el latino pertenecer a sus barrios. La chicanización es que “al cruzar el río Bravo, el emigrado se obliga a desarraigarse y alterar su cultura haciéndose todavía más “salvaje” (Lamadrid). Los chicanos crecen dentro de ese país sin saber quiénes son los héroes nacionales ni la historia de su país de origen.
Richard Rodríguez, autor estadounidense de origen mexicano, dice: “He tomado el consejo de Calibán, les he robado sus libros”. En 1965, el teatro campesino de Luis Valdez lleva este teatro al campo. Donde los campesinos no sabían leer y usaron sus obras para defenderse de los contratistas.
Surgen revistas chicanas. Rolando Hinojosa. Smith, único escritor chicano en ganar el premio de Casa de las Américas con su referencia novela “Klair City y sus alrededores” (1976). Esta literatura y el chicanismo alcanzan reconocimiento internacional al dar esta generación voz al pueblo chicano. Posteriormente la frontera sería tema principal, ahí se halla el nuevo centro de la chicanidad en los 90’s. Surge ahora la chicana en el movimiento. Gloria Anzaldúa publica la obra culminante: “Bordelandos/La Frontera, The New Mestiza” (1987). La mujer tiene ya un rol importante con la comunidad, impacto nacional e internacional. Habla de sus perspectivas sociales, religiosas y sexuales. Denuncia el machismo y sexismo. Un feminismo chicano muy aguerrido. Autoras como Sandra Cisneros describen la vida del barrio en su natal Chicago. Sus textos fueron traducidos al español por Elena Poniatowska y sus libros se han vendido por miles en E.U. y Europa.
Por otra parte, figuras aztecas, brazaletes punk, combinados con el plumaje verde de un quetzal. En los brazos, florece la cibernética actual, son aferramientos a la identidad del mexicano en E.U.
Guillermo Gómez, en sus libros nos da el panorama desolador por el que los ciudadanos del tercer mundo viven en el primer mundo.
Este marco ha hecho que hoy lleguemos a un calibán transfronterizado. La toma de conciencia chicana lucha por su reconocimiento.
Se está en una etapa decisiva en la larga tradición de tempestades infinitas que han asolado nuestros pueblos yendo más allá, a lo largo y a lo ancho, en ida y vuelta, de las lacerantes fronteras de nuestra América.
Cerrada ovación rubricó tan interesante conferencia.
Fue satisfactorio que la mayoría de los concurrentes fueran gente joven. Felicitamos a Tomás por lo claro de sus conceptos y la indudable acuciosidad con que elaboró su conferencia que, en rigor, es un muy buen ensayo sobre tema tan poco conocido en Yucatán.

Periódico Por Esto! 2 de Junio de 2011.


martes, abril 12, 2011

Rubén Bonifaz Nuño...

Y nuevamente abril a flor de cielo
abre tus manos tibias, y yo canto
el júbilo entrañable y el espanto
que en mi sangre derramas con tu anhelo.
Amo la gravidez del alma, el vuelo
por la caricia que hasta ti levanto,
y el fuego triste hallado en el quebranto
de la distancia -aborrecible velo-.
Amor: abril, tu cómplice, desvía
la ruta del temor que disminuye
y disfraza de fiesta su agonía.
Eres abril de nuevo, amor, y nada
escapa de tu ser: todo confluye
a cobrar plenitud en tu mirada.

Imágenes, 1953.

martes, abril 05, 2011

Juan Bañuelos...


Antes los testimonios guardaban mayor fidelidad.
El poder era el día y del oráculo, las voces
del sueño se convertían en guijarros.
                                                           Ahora
No hay fechas, solo un suceso continuo
entre los párpados de las IBM.

Sin embargo, Darío, recién venida la noche,
ordenó a sus ejércitos persas abandonar
-junto a sus asnos amarrados-
a los escitas inválidos o heridos
y partir rumbo a las llanuras
con prisa para llegar a sus lares.

Regresan los yets de sus misiones,
traen bajo las alas el reflejo de las aldeas en llamas.
Algunos barcos zarpan de vuelta, se apresuran los jefes
en separar sobre cubierta a los blancos de los negros
y las mesnadas de puertorriqueños y chicanos
salen de la reserva.

Las Naciones Unidas, negociando la paz,
vieron cruzar siete parejas de halcones
tras dos parejas de palomas, desplumándolas
y desgarrándolas.
                        Esto bastó para aprobar
y alabar las acciones bélicas de los persas.

Ayer
viendo que sus maridos tardaban en volver en la contienda,
las mujeres se acoplaron interinamente con sus criados,
tuvieron hijos que ahora, a la vuelta de los guerreros,
les salen al encuentro.
Nada ha pasado: el mismo ritmo, el mismo tabaco,
las mismas salchichas y el mismo jamón Virginia.
Pero en el país, más allá del viento
las venas de las yeguas se hinchan como vasijas cóncavas,
las granjas y las hierbas se agostan pro los experimentos
y manadas de soles extintos se mecen
en el vientre contaminado de los mares.
Los adivinos llegan y procuran hallar
la enfermedad extraña del que ha vuelto:
Por lo pronto, valium 10,
después vendrá un severo tratamiento
para los males venéreos.
(El veterano pensionado
sale hoy para Acapulco, la Costa Azul o el Mar Egeo.)

Y regados los huesos de cada uno de los caídos
en la batalla, los huesos de los persas son
de tal manera frágiles que con un guijarro
se podrían quebrar. Y al contrario,
los huesos de sus enemigos son fuertes,
que desde niños se afeitan la cabeza
y siembran bajo el sol, endureciéndose
para la guerra.

Y el telégrafo, que ahora sirve
para comunicarse con los muertos,
vuelve a informar de una nueva invasión de los persas.
En el séptimo año incendiada la mies
por el ejército, con el viento se aviva
alcanzando los templos y ciudades.

Cuando alrededor de las fogatas
algún combatiente habla del retorno,
los demás solo esconden su rostro entre la noche. 


"Vuelven a casa los guerreros" de Espejo Humeante, 1969.


domingo, octubre 03, 2010

TLATELOLCO: 2 DE OCTUBRE DE 1968, Óscar Oliva

El comandante responsable soy yo. No se decretará
el estado de sitio: México es un país donde la
libertad impera y seguirá imperando.

Conferencia de prensa del general
Marcelino García Barragán, secretario
de la Defensa Nacional, a unas horas
de producirse la matanza en la Plaza
de las Tres Culturas, Tlatelolco.

Los helicópteros han lanzado luces,
ojos abiertos suspendidos en el aire.
Siguiéndolos, yo les doy mi caída.
¿Qué es ese fragor, ese ruido de muchas aguas?
El avance de los soldados es delatado
por el golpeteo de los tacones de sus botas.
Soy uno de los primeros en caer. 


De Trabajo Ilegal (1984).


sábado, octubre 02, 2010

Esquirla calza empedrado, Tomás Ramos Rodríguez

Sangre zapato huérfano
fusil llora plaza
azufre sol
ecuación opresa

Cuello bala traspasa
respira edificio agita
estadio pancarta
humano sucumbe

Cajón hélice azota
milita bengala arroja
corazón lanza
explosiva bestia

Proyectil pañuelo blanco
concreto quijada parte
azteca metralla
obsidiana lengua

Olímpico génesis pudre
nuestra cultura toda
eléctrica tierra

Octubre


*De la antología Venturas, nubes y estridencias (2003). 


jueves, septiembre 23, 2010

Leyendo a Óscar Oliva, José Revueltas

De la muerte, no
Sálvenme de la vida
Sálvenme de mis ojos
Ya invadidos de gusanos,
De la herrumbre de mis huesos
Y del alma.

Atrás doctores, hechiceros, sacerdotes,
Oradores, ideologías en acecho:
De morir, no.
Sálvenme de la vida eterna,
De las cosas que toco y miro,
Sálvenme del amor y de mis
Padres muertos,
Sálvenme de este no-ser
En perpetua agonía.


José Revueltas[1]
Junio 14 – 1973
México.


[1] “Estado de sitio”. 



 

domingo, septiembre 12, 2010

Francesca Gargallo



Es este silencio de amor
Es un largo deseo que se transforma en espera y
                                                                 [muere
como cuando en la silla del caballo
buscaba al placer que no podía darme
                 -placer de sexo mezclado a viento
                                  trote de lo inexistente-
Era la silla de un caballo gris –amigo
al que hablaba-
mi necesidad sin amor
y la soledad, inevitable permanencia.



martes, septiembre 07, 2010

De los cuadernos de Juan Gelman...

 

Lluvia

hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/



 


 

lunes, septiembre 06, 2010

Juan Gelman...

La cosa

Bajo las líneas que aquí yacen
hay una criatura acostumbrada a combatir
contra el dolor, contra la muerte.

Tal vez por ello amó melodramas,
historias lamentables de sus contemporáneos,
con desesperación, como se dice.

Como un borracho lento caminó por las calles,
tambaleó sosteniendo el peso de la vida,
de su rostro sólo supo cómo ya no iba a ser.

Ese rostro besaba entre el oleaje de la noche.




 


viernes, septiembre 03, 2010

Lourdes Casal

Obra poética: Cuadernos de agosto (1968); Palabras juntan revolución (1981); Everyone Has Their Moncada: 10 Poems (1982).  

PARA ANA VELDFORD

Nunca el verano en Provincetown
y aún en esta tarde tan límpida
(tan poco usual para Nueva York)
es desde la ventana del autobús que contemplo
la serenidad de la hierba en el parque a lo largo de Riverside
y el desenfado de todos los veraneantes que descansan sobre ajadas frazadas
de los que juguetean con las bicicletas por los trillos.
Permanezco tan extranjera detrás del cristal protector
como en aquel invierno
-fin de semana inesperado-
cuando enfrenté por primera vez la nieve de Vermont
y sin embargo, Nueva York es mi casa.
Soy ferozmente leal a esta adquirida patria chica.
Por Nueva York soy extranjera ya en cualquier otra parte,
fiero orgullo de los perfumes que nos asaltan por cualquier calle del West
Side.
Marihuana y olor a cerveza
y el tufo de orines de perro
y la salvaje citalidad de Santana
descendiendo sobre nosotros
desde una bocina que truena improbablemente balanceada sobre una escalera
            de incendios,
la gloria ruidosa de Nueva York en verano,
el Parque Central y nosotros,
los pobres,
que hemos heredado el lado del lado norte,
y Harlem rema en la laxitud de esta tarde morosa.
 El autobús se desliza perezosamente
hacia abajo, por la Quinta Avenida;
y frente a mí el joven barbudo
que carga una pila enorme de libros de la Biblioteca Pública
Y parece como si se pudiera tocar el verano en la frente sudorosa del
            ciclista
que viaja agarrado de mi ventanilla.
Pero Nueva York no fue la ciudad de mi infancia,
no fue aquí que adquirí las primeras certidumbres,
no está aquí el rincón de mi primera caída,
ni el silbido lacerante que marcaba las noches.
Por eso siempre permaneceré al margen,
una extraña entre las piedras,
aun bajo el sol amable de este día de verano,
como ya para siempre permaneceré extranjera,
aun cuando regrese a la ciudad de mi infancia,
cargo esta marginalidad inmune a todos los retornos,
demasiado habanera para ser newyorkina,
demasiado newyorkina para ser,
-aun volver a ser-
cualquier otra cosa.





lunes, junio 28, 2010

Los Gatos

Tomás Ramos


He escuchado como el abismo del agua se precipita sobre cuerpos nuevos bautizándolos con frío. Desierto de voces y siluetas en la mismidad del tiempo. Todo transcurrir parece igual ante la sorda respuesta de tus palabras. Monólogo en que combatimos heridos de vida, sintiendo como la noche se desliza por tu cuarto para alcanzarme a saber cómo estás en el lado del lecho que abandoné al alejarme de tu corazón. El camino apresurado que revienta como error ante el comerse el mundo. Seguir sin saber porque uno tiene que esperar el despertador al día siguiente para mal comer, no desayunar, continuar estoico trabajador hasta la hora nueva en que espero una sonrisa cruzarse con mi insignificancia ante el horizonte de palabras ciegas, deslumbramiento que producen las sombras ante tanto ruido democratizado. Olores a mar me llegan en el nocturno tiempo de la caricia. Olas se aparecen por mi espalda evocando tus labios perdidos ingenuamente. Mía en esa cama donde las vestiduras maullaron para despojarse de los miedos en ese lejano hotel de Juárez. 


Para hacerte mía tuve que ser tuyo. Para hacerme tuyo tuve que pronunciar tus ojos envueltos por tu sombra. Figura mía que se desvanece porque los años se acumulan. Recuerdo fijo, inamovible cuando amanece; los autos aún fríos se mueven, los trabajadores pasan en sus camiones a recoger la gasolina para transitar más horas en el frío; el sol avecinando en las montañas, mientras lentamente se asoma para enfriar más el día en la ventana de mi cocina. Estas caricias tuyas recorren los poros de mi memoria. Estas caricias se aposentan en la taza de café caliente que emana aire tibio. Estas caricias tuyas recorren mis recuerdos bajo los árboles mezclándonos en el sudor y sigilo. Caricias tuyas bajo tus largas manos que presumen los anillos insurrectos que me visitan en cada fotografía tuya. Largas caricias bajo la mano del tiempo que me reduce a ti y a que no estás conmigo. Lamento que me persigue mientras sorbo otro trago, mientras mis pensamientos siguen indetenibles retrasando la hora de tomar los libros y vestirme y partir hacia el aula orando porque no nieve de la casa al edificio. 


Manos que se estiran firmes las calcetas térmicas, los suéteres y el abrigo. Manos que se deslizan por telas extrañas nunca necesitadas cuando tu piel fue la que se rozaba conmigo. Manos que se quedaron en un pasado para abrigar ahora sinónimos de lo que antes de ti recibieron. Manos que se han quedado para descifrar recuerdos a tu lado en los teatros, tomándote de la mano mientras en el calor más intenso, no podía enfriar ese llamado negro de tus latidos. 


Publicado en "Solaluna Revista" en: http://solalunarevista.com/?p=390

lunes, septiembre 28, 2009

La esperanza del silencio



Presentación de la Revista Literaria “Arenas Blancas”

Tomás Ramos Rodríguez

Mérida, Yucatán, 14 de julio de 2009.

Hace poco más de un año, en esta misma biblioteca pública “Manuel Cepeda Peraza”, presentamos el número anterior de la revista “Arenas Blancas”. En esa ocasión, al igual que en esta, tuve la oportunidad de editar literatura yucateca en los Estados Unidos. No es la primera vez que los escritores yucatecos o la literatura escrita desde Yucatán ocupan un lugar en las páginas de publicaciones extranjeras. Pero desde mi condición de yucateco emigrante por cuestiones académicas y laborales, promuevo la enriquecedora posibilidad del diálogo que se pueda establecer con otras culturas literarias de dentro y fuera del país.

La revista literaria “Arenas Blancas” es la publicación semestral de los estudiantes de la Maestría en Literatura Hispanoamericana de la Universidad Estatal de Nuevo México. Tuve la oportunidad de formar parte de ella un año y medio atrás, y tuve la oportunidad de co-editar los últimos dos números de esta revista. Es importante tener presente desde donde un editor tiene que pensar en lo que es preparar un número de una revista, pues es una tarea tan exigente como preparar un libro, armar una película o un video, escribir un libro de poemas, puesto que tanto la selección de materiales como el orden en que van estos dentro del número corresponden a la construcción de un relato que se encuentra muy lejano a la arbitrariedad de la sección fija, solo por el mero –y necio- hecho de que tiene que existir. En esta ocasión, en este número 10 tuve un intenso trabajo con Diego Ordaz, pues mientras combinábamos nuestras clases de maestría y las clases que impartimos como profesores en el Colegio de Ciencias y Artes Liberales, pudimos salir hacia delante con respecto a los problemas de decisión editorial –los interminables ajustes hasta la invernal madrugada desértica nuevomexicana en semanas de clases-, así como de problemas externos que poco tienen que ver con la manufactura total de una revista integrada por una visión joven acorde con su tiempo.

La poesía y el silencio se conjugan en el desierto para hacernos escuchar nuestros horizontes más profundos. Caminar por sus horas tan cíclicas; dar las mismas vueltas sobre los mismos pasos en un ir y venir interminable; tejer una espiral de la que es difícil y a veces imposible sobreponerse, acaba con la vitalidad si uno no aprende a escuchar entre las piedras y las montañas rojas de Las Cruces el lenguaje del silencio.

En días pasados, platicando con el especialista chicano, el Dr. Axel Ramírez, en la compañía de profesores como el Dr. Adalberto Santana y el Dr. Carlos Bojórquez, y nuestro compañero Cristóbal León, el Dr. Ramírez recordaba su fraterna amistad con el Dr. Ricardo Aguilar Melantzón. Él fue un impulsor y promotor de la literatura fronteriza y chicana quien entre otras cosas escribió de Yucatán. Recordándolo con cariño el Dr. Ramírez apuntó a recordar que Aguilar Melantzón proponía la zona fronteriza de Ciudad Juárez, Chihuahua, El Paso, Texas y Las Cruces, Nuevo México, como una misma región integrada en términos culturales y sociales a pesar de estar divididos por la frontera que separa el primer mundo del tercer mundo, por la frontera que separa a Estados Unidos de América Latina, es decir del resto del mundo. Es por eso de su valor tan importante el poder narrar y recuperar las voces que constantemente se reconfiguran con el paso agitado de miles de emigrantes a uno y otro lado de la frontera demostrando que Ciudad Juárez y El Paso son dos ciudades que conviven como una sola, apenas viviendo “dividida” por esta emblemática frontera. Es por esto que los editores de “Arenas Blancas” no pudimos detenernos en nuestra tarea de recuperar esas voces que reconfiguren y reinterpreten los códigos fronterizos de uno y otro lado tanto en lengua española como inglesa, así como del conocido Spanglish, que es el caló que surge como una tercera lengua, de la mezcla del español con el inglés.

Es por eso que este número lleva por temática “La estética fragmentada”, puesto que nuestras identidades se invierten en un diálogo múltiple cuando al cruzar la frontera caminamos para escuchar muchas lenguas en diferentes pronunciaciones y acentos como si el cruce Santa Fe o el de las Américas fueran una Babel interminable. Así como escuchamos inglés, español o alemán, escuchamos tarahumara al momento de toparnos con nuestros primeros mexicanos del desierto al cruzar a México regresando de los Estados Unidos en carretera. Vivir en Las Cruces, es vivir en una zona fronteriza o lo que Gloria Anzaldúa hubiese llamado un Borderland. Este es un entrecruce donde estamos experimentando los límites del diálogo entre las dos lenguas, dos culturas (la angloamericana y la mexicana), y los límites políticos, que es el límite cultural en resistencia.

En “La estética fragmentada” tenemos una edición cíclica. Iniciamos con el poema de Oscar Hann “Todas las cosas se deslizan”, para cerrar con el ensayo del Dr. Iván A. Schulman sobre “José Martí”. Oscar Hann dice en su poema que el mundo es un “cosario”, es un espacio donde están depositadas todas las cosas juntas, es decir tenemos otro entrecruce. Entre los autores de Yucatán podemos mencionar a Rodrigo Ordóñez Sosa con un artículo sobre el cine y la literatura Gore, tenemos la poesía de Manuel J. Tejada, y un artículo del Mtro. Óscar Ortega Arango sobre Villa y Zapata como sombras de su historia. De esta forma la estética que proponemos está compuesta de muchas voces, de voces cruzándose, partiendo desde lo visual con el diseño de la portada, que renovó el discurso visual de “Arenas Blancas” donde el diseñador Francisco Serratos, junto con las imágenes del artista visual de Ciudad Juárez, Erick Nungaray, pudieron crear un marco (un discurso visual) que se entrelazara dialogando con el contenido de los textos de la revista a nivel de forma, creando un espacio o cuerpo entrecruzado.

Cuando lanzamos la convocatoria para este número recibimos muchos trabajos que no fueron de mala calidad, pero lamentablemente quedaron fuera debido a la visión editorial que manejamos, pues hubieran quedado forzados por el peso de su contenido sociocultural y estético, porque para nosotros armar una revista no es una yuxtaposición de trabajos que no siguen un discurso coherente. En este sentido pudimos concretar un entrecruce donde pudimos contener una multiplicidad de voces fronterizas de uno y otro lado de la frontera de México y los Estados Unidos.

También quiero agradecer a mis profesores tanto de New Mexico State University (NMSU) como de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). El apoyo de todos ellos me ha puesto en el camino para el doctorado en literatura en Arizona State University (ASU) este próximo mes de agosto. Sin el apoyo de todos ellos hubiera sido imposible. En NMSU agradecemos el apoyo del Dr. Richard Rundell director del Departamento de Lenguas y Lingüística, a la Dra. Beth Pollack, directora de la Maestría en Artes en Español y Literatura, al Mtro. Jeff Longwell, coordinador de los profesores asociados de Español por su aliento en los momentos más difíciles. También agradezco a los profesores el Dr. Jesús J. Barquet por sus clases de poesía Modernista, y especialmente a los profesores el Dr. José Manuel García por su aprecio demostrado y sus clases de la literatura de la Revolución Mexicana que tanto me inspiraron, así como al Dr. Spencer Herrera por ser un amigo y guía en la literatura Chicana en mi paso por esta universidad. También le doy mi especial agradecimiento al Dr. Neil Harvey, quien es Director del Centro de Estudios Latinoamericanos y de la Frontera, por su visión indigenista y estar comprometido con la lucha de reivindicación. A todos ellos agradezco su aliento y apoyo para concretar estas “Arenas Blancas” que de nuevo se entrecruzan con las Arenas de Yucatán.

Agradezco desde luego a los miembros de “Arenas Blancas” y a quienes estuvimos juntos durante este proceso. Al co-editor y amigo entrañable Diego Ordaz, a nuestro diseñador Francisco Serratos; a los compañeros de la maestría que ahora se incorporan al proyecto, a Katie Brown, a Jorge Arroyo “El Alkimista”, y a Neva Sanders. También a otros amigos que estuvieron siempre cerca, a Juan Carlos Medina y a Miguel de la Cruz, que fueron unos hermanos increíbles en mis últimos meses en la maestría. También a la poesía de Camilo Roldán y Chris Acosta, como la amistad de Dylan Galos y la de mi peruana María del Carmen López. Las Cruces es un sitio en el desierto pero lleno de personas entrañables.

También no puedo dejar de agradecer a mis profesores de la Universidad Autónoma de Yucatán, especialmente al Dr. Carlos Bojórquez, a los Mtros. Celia Rosado y Óscar Ortega Arango y a la Dra. Margaret Shrimpton, actual coordinadora de la licenciatura en Literatura Latinoamericana, que fueron la piedra angular en mi formación para ponerme en el camino a la maestría y ahora, por fin al sueño tan anhelado del doctorado. También a los miembros de la Red Literaria del Sureste por su compromiso con la literatura de Yucatán. Mi más enorme y sincero agradecimiento a mi familia que siempre me ha apoyado en este trayecto y permitido leer a altas horas de la noche y gastarme el dinero en libros (porque los libros cuestan), y también a ustedes que se encuentran aquí reunidos esta noche pues significan mucho para mi.

Desde luego, agradezco enormemente al Instituto de Cultura de Yucatán del Gobierno del Estado y especialmente a su Subdirección General de Literatura y Promoción Editorial a cargo del Mtro. Jorge Cortés Ancona, por hacer posible que la literatura de los yucatecos que actualmente radican en los Estados Unidos, y está siendo publicada, pueda darse a conocer a los lectores de Yucatán. Podemos notar un enorme cambio de actitud en el actual Instituto de Cultura verdaderamente preocupado por la difusión de la literatura de todos y no solamente de unos cuantos, por esto a ustedes muchas felicidades.

Muchas Gracias.